Características Generales
El Hornero
Ni un plumaje colorido, ni un canto melodioso o un tamaño espectacular, ni tampoco un vuelo sostenido podrían dar fama al hornero. Es un pájaro pequeño de unos 54 g de vuelo escaso y no muy rápido.
Tiene ojos, patas, y plumas de color pardo terroso como su nido. Mejor dicho, su plumaje predominante es pardo, es más rojizo en el dorso y blanco en la garganta. Sin embargo la parda y movediza figurita del hornero es bien conocida por los habitantes de América del Sur de donde es oriunda la especie.
En la Pampa Argentina se lo cree de buen augurio y en el Paraguay se le agradece en cierto modo el invento del rancho, ya que la leyenda sobre el origen del nombre Alonso García –como se denomina al hornero- afirma que así se llamaba quién imitando sus nidos, construyó el primer rancho de barro.
Quizás ese nido familiar, y el sentido ejemplar que se le ha dado, expliquen que se eligiera al hornero como “ave de la patria”.
En busca de alimento
Con movimientos nerviosos y ligeros, el hornero despliega su andar elegante, levanta una pata para dar un paso, mueve la cabeza hacia delante, a menudo da enseguida una carrerita y picotea la tierra. Una larva, una hormiga, una arañita, serán sus hallazgos, y su alimento.
El hornero se alimenta fundamentalmente de insectos: es un pájaro de régimen insectívoro.
Muchas veces hemos visto al hornero recorrer atento y con paso elástico la tierra mojada por la lluvia. De pronto se queda expectante, con la cabeza ladeada y mirando un punto fijo. Es que unas pequeñas burbujas en el terreno, le anuncian la codiciada lombriz que espera sus crías.
El hornero no huye ante la presencia del hombre. Le es útil permanecer en su entorno pues la tierra removida por el agricultor le facilita la captura de larvas. Este hecho, a su vez, ayuda al hombre de campo que se ve liberado de organismos que constituyen plagas de los sembrados.
Hábitat
El hábitat del hornero incluye fundamentalmente las sabanas, parques, pastizales y claros de los montes.
El agua es indispensable al hornero y ella determina su hábitat. En tierras húmedas podrá introducir su largo pico al acecho de insectos; con tierra húmeda podrá construir su nido.
El hornero es un ave sedentaria; no migra. Es mansa, se arrima al hombre, se pasea por sus jardines y sus parques y ,como si aprobar ciertas modernidades, se instala en postes de teléfono, o vecinos a embalses y represas
Molinos, tanques de agua y pozos de las viviendas favorecen su instalación.
Elegido su ámbito, el hornero se esmera en defenderlo. Como el chajá, como la lechuza y como el tero, conocidos vigilantes de la llanura pampeana, el hornero emite sus gritos de alarma ante cualquier movimiento o ruido que pueda indicar la presencia del zorrino, la comadreja o cualquier otro depredador.
Esta actividad de centinela, así como la de nidificación, búsqueda de alimento, entrenamiento de las crías, se llevan a cabo durante el día, pues durante la noche se refugia en los árboles para el descanso.
Canto a dúo
Aunque no especialmente melodioso, el hornero es un cantor notable. El canto acompaña al cortejo y a la relación de pareja y se emplea para delimitar territorio.
Macho y hembra casi no se pueden diferenciar visualmente, pues ambos tienen un aspecto muy similar.
En la primavera realiza el galanteo que tiene un comportamiento específico en el cual se destaca el canto a dúo. La pareja se enfrenta batiendo las alas, con la cabeza erguida y sacando pecho; cuando comienza el canto, las alas quedan colgando, el cuello queda extendido y con la cola abierta. Enfrentados entonces, comienza el canto a dúo.
El canto a dúo no es exclusivo del galanteo, pues cantan así también para reconocerse cuando están cerca del nido, para mantener el vínculo o para avisar el regreso durante la incubación al compañero que a quedado dentro de aquel.
Los horneros viven en parejas –algunos afirman incluso que las uniones duran de por vida–compartiendo las actividades inherentes a la construcción del nido, la incubación de los huevos, la obtención de alimentos y el cuidado de los pichones.
Otro tipo de canto perfectamente individualizado es el canto alternado de los machos cuando les disputan su territorio. Su canto es entonces un contrapaso.
El nido
El nido ha definido al hornero; su nombre mismo se refiere a él. Y no sólo el que recibe en la Argentina, sino también otros con que se lo denomina en distintas regiones de América: Caserito, Casero, Albañil, João–de–barro.
En épocas de nidificación, las glándulas salivales del hornero se hipertrofian y garantizan una mayor secreción que ayuda a humedecer el material.
Muchos lugares encuentra apropiado el hornero para levantar su nido. Pueden construirlo en sitios inesperados para nosotros, como por ejemplo en vasijas abandonados o alambres de púas, y a veces en otros francamente insólitos.
El tipo de terreno y la abundancia de lluvias deciden la construcción del nido en cuanto de ellos dependen la obtención de los materiales y la duración de la tarea. Casi siempre el casal tarda entre 6 y 8 días para levantar el nido, pero si hay sequía la labor requiere cuatro días más y varios otros en el caso contrario, cuando la humedad es excesiva (en terrenos pantanosos demora 15 días).
Llegado el momento propicio y elegido el lugar, el casal pone manos a la obra o mejor dicho el pico, porque con éste amasa el barro que constituye la materia prima por excelencia, a la cual agregan ramitas, raicillas, semillas pequeñas, crines de caballo, pajitas, y restos de hojas.
El nido tiene dos partes: (“tiene una sala y tiene alcoba”como dice el poema de Leopoldo Lugones) una cámara anterior, separado por un tabique de la posterior o cámara de incubación o de cría.
Se construye en tres etapas. En la primera se realiza la base. Cuando el espacio elegido para el nido es plano, hacen un círculo con el barro; si es una rama van poniendo barro a los costados hasta formar un disco cóncavo. En la segunda etapa se levanta la pared colocando el barro desde el centro del basamento y en el círculo, de manera que el diámetro se va estrechando a medida que la pared asciende hasta cerrar la bóveda y deja una abertura que funciona como entrada. En la tercera etapa, en la cual el hornero trabaja desde dentro del nido y mirando hacia fuera.
Faltan ya unos pocos detalles: alisar las paredes internas a picotazos o frotando con el pecho y recubrir el piso de la cámara de incubación con pajitas y plumas para asegurarse que sea mullida y cálida.
El nido está listo. Es firme, sólido y con una distribución realmente adecuada.
A partir de entonces se lo cuida con esmero, reparándolo cada vez que sea necesario.
Los nidos de hornero abandonados son a menudo aprovechados por otras especies, en este caso por un jilguero.
La reproducción
En octubre, por lo general, la hembra deposita en el nido cuatro huevos muy simples, sin dibujos ni brillo, blancos y ovoidales. Los horneros hacen dos posturas por año.
Ambos, macho y hembra, se ocupan de incubar los huevos. Mientras uno de ellos incuba, el otro parte en procura de alimentos, anunciando su regreso a su compañero por medio del canto.
Quince días lleva la incubación, nacen entonces los pichones, indefensos, sin plumas, y con los ojos cerrados, de los padres dependen totalmente la preservación de su vida.
Cuando nacen las crías
Nacieron las crías indefensas y el ajetreo continúa tanto o más que antes. Aumentó la demanda de alimento y la pareja nuevamente comparte la búsqueda de larvas y gusanos para lo pichones, a quienes dan de comer directamente en el pico.
Durante esta primera etapa, los pequeñuelos no abandonan la cámara de incubación. Las crías se convierten entonces en un pajarito barullero, cuyos gritos inexpertos intentan imitar la de sus progenitores, que ya limitan a dejarles el alimento en la entrada del nido.
Tanto los pichones como sus padres abandonarán el nido definitivamente. Por lo general, el casal adulto empezarán a edificar un nido nuevo para la cría futura, siempre cerca de la anterior, y las crías formarán pronto su propia pareja y construirán sus propios nidos, vecinos de sus padres.
El hornero se vale de un canto especial para advertir al invasor y presenta pelea si éste ignora su derecho. Los combates son frecuentes y a menudo con la participación de hasta cuatro contendientes.
Éste, por ejemplo, persigue con gritos y picotazos al intruso hasta alcanzar el límite de su territorio, donde a su vez lo atacan otros horneros que lo sienten como un invasor.
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Ficha Técnica
Nombre Vulgar Hornero, casero, caserito, albañil, hornerillo, alonsito (en Argentina)Joao - de - barro (en Brasil)Alonso García (en Paraguay)Tiluchi (en Bolivia)Obirog, ogaraití (en Guaraní)
Científico Furnarius rufus
Ubicación taxonómica Clase: Aves
Subclase: Neornites
Superorden: Neognathae
Orden: Passeri formes
Suborden: Tyranni
Familia: furnaridae
Género: furnarius
Especie: furnarius rufus
Subespecie: furnarius rufus rufus, furnarius rufus paraguayae, furnarius rufus commersoni
Descripción
Coloración Dorso pardo rubescente. Pecho y flanco pardo claro. Garganta blanca. Remeras (plumas rígidas del ala) primarias negruzcas con banda color canela, poco notable. remeras secundarias pardo rojizas. Vientre y subcaudales crema. Pico pardo, mas claro que en la mandíbula inferior. Ojos castaños. El plumaje juveniles casi igual al del adulto, solo que las plumas blancas de la garganta tienen una tenue banda oscura muy estrecha
Rasgos Morfológicos más salientes El pico es mas delgado y largo, ligeramente curvado y corneo. Las alas son cortas, redondeadas y casi obtusas. Las patas son largas y tienen una cubierta cornea. La cola termina en forma cuadrada. Los pichones nacen casi sin plumas y con los ojos cerrados. Como en todos los furnários, los anillos traqueales están modificados y poseen músculos especializados que controlan la tensión de la siringe. En los horneros, estos músculos están reducidos en dos pares, por eso se los llama clamadores o mesohioideos pues su posibilidades de modulación del canto están limitadas respecto de las de otros pájaros .
Dimensiones
Aproximadas Peso Alrededor de 54 gramos
Longitud total: 21 - 22 cm
Longitud del ala: alrededor de 10 cm
Longitud del tarso: 3,2 cm
Longitud de la cola: alrededor de 7,5 cm
Longitud del pico: alrededor de 1,8 cm
martes, 11 de mayo de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Atacama
Al igual que los Diaguitas, los Capayanes pertenecían al grupo que hablaba la lengua "cacana" o una derivación de ésta. estableciéndose al sur de éstos y al norte de los Huarpes. Se asentaron en: parte de las provincias de La Rioja, Catamarca, San Juan, La Cordillera de los Andes. En los fértiles valles de Famatina, Sanagasta y Yacampis, desenvolvieron su vida cotidiana, muchas veces, en franca convivencia con los Diaguitas.
ACTIVIDADES PRODUCTIVAS:
Eran hábiles artesanos e industriales en potencia. Conocían la técnica del hilado, tejían lana de guanaco y llama. Utilizaron mucho el cobre y poco el oro. Utilizaban la madera y el hueso para realizar otros utensilios Avezados agricultores y buenos entendedores de la irrigación artificial de sus sembradíos, con canales y acequias para humidificar la tierra árida. Los cultivos eran maíz, zapallo, quínoa. Su economía también se completaba con la cría de llamas y la recolección de frutos.
ASPECTO FISICO:
Eran de estatura mediana. Valientes y lucharon por sus derechos.
Vestían la camiseta andina, larga, de lana, con adornos geométricos. Arriba un poncho. Utilizaban alfileres para sujetar las prendas de vestir. Calzaban ojotas de cuero. Hachas, pectorales, arcos y otros eran sus adornos típicos.
VIVIENDA:
Solían levantar sus hogares bajo las copas de los árboles. Sus casas eran de adobe o de algún material perecedero. Se puede incluir dentro de la cultura Capayán la llamada "Tambería de Angualasto", conjunto habitacional formado por grandes casas rectangulares, edificadas con paredes de más de 1,50 m de ancho, y cuya entrada la constituía un corredor hacia fuera.
ARTESANÍAS
Se destacaron en su cerámica,principalmente en las urnas funerarias, decoradas geométricamente, casi siempre en negro, rojo y un tenue blanco. Los alfareros Capayanes hicieron urnas globulares, ollas, platos y pucos, se la denominó de "Angualasto", pobre en formas y colores.
Debe incluirse dentro de este grupo, también, la llamada cerámica estilo "San José", más evolucionada que la anterior, con dibujos de serpientes, caras amorfas, etc.
Hacia 1607, comienza la dominación española, la dispersión del pueblo y la formación de nuevos asentamientos en lugares más alejados.
• Costumbres: trabajaron la cerámica creando tinajas, pero sin duda su especialidad fueron las pipas de barro cuya cazoleta tenía forma de cabeza humana.
Encontramos vestigios de su lengua en terminaciones como bis, pis o china por ejemplo: Yacampis, Quilmebis, Guanchina, etc. Los Capayanes quedaron totalmente extinguidos a fines del siglo XVIII.
ACTIVIDADES PRODUCTIVAS:
Eran hábiles artesanos e industriales en potencia. Conocían la técnica del hilado, tejían lana de guanaco y llama. Utilizaron mucho el cobre y poco el oro. Utilizaban la madera y el hueso para realizar otros utensilios Avezados agricultores y buenos entendedores de la irrigación artificial de sus sembradíos, con canales y acequias para humidificar la tierra árida. Los cultivos eran maíz, zapallo, quínoa. Su economía también se completaba con la cría de llamas y la recolección de frutos.
ASPECTO FISICO:
Eran de estatura mediana. Valientes y lucharon por sus derechos.
Vestían la camiseta andina, larga, de lana, con adornos geométricos. Arriba un poncho. Utilizaban alfileres para sujetar las prendas de vestir. Calzaban ojotas de cuero. Hachas, pectorales, arcos y otros eran sus adornos típicos.
VIVIENDA:
Solían levantar sus hogares bajo las copas de los árboles. Sus casas eran de adobe o de algún material perecedero. Se puede incluir dentro de la cultura Capayán la llamada "Tambería de Angualasto", conjunto habitacional formado por grandes casas rectangulares, edificadas con paredes de más de 1,50 m de ancho, y cuya entrada la constituía un corredor hacia fuera.
ARTESANÍAS
Se destacaron en su cerámica,principalmente en las urnas funerarias, decoradas geométricamente, casi siempre en negro, rojo y un tenue blanco. Los alfareros Capayanes hicieron urnas globulares, ollas, platos y pucos, se la denominó de "Angualasto", pobre en formas y colores.
Debe incluirse dentro de este grupo, también, la llamada cerámica estilo "San José", más evolucionada que la anterior, con dibujos de serpientes, caras amorfas, etc.
Hacia 1607, comienza la dominación española, la dispersión del pueblo y la formación de nuevos asentamientos en lugares más alejados.
• Costumbres: trabajaron la cerámica creando tinajas, pero sin duda su especialidad fueron las pipas de barro cuya cazoleta tenía forma de cabeza humana.
Encontramos vestigios de su lengua en terminaciones como bis, pis o china por ejemplo: Yacampis, Quilmebis, Guanchina, etc. Los Capayanes quedaron totalmente extinguidos a fines del siglo XVIII.
Atacama
La cultura atacama estaba constituida por un conjunto de comunidades instaladas en el extremo noroeste de la Argentina y extendiéndose a la región chilena del mismo nombre: la Puna, que ocupaba el oeste de Jujuy, Salta y el noroeste de Catamarca.
El conjunto cultural de la Puna, precisado como una verdadera unidad, fue lo que Bennet definió como Puna complex, con características adaptativas interesantes en un medio decididamente hostil. La lengua cunza o atacameña es diferente del quechua y del aymara, si bien ha recibido préstamos de ambos y también del araucano e, incluso, del español. Es de presumirse que todavía se hable en algún punto de nuestro territorio.
Los atacamas fueron cultivadores de maíz, papa y porotos; construyeron andenes de gran extensión y es poco probable que hayan tenido canales de irrigación.
Conservaban su alimento en grandes cantidades y como reflejote un sistema adaptativo muy elaborado quedan vestigios en el variado instrumental: hachas (para la extracción de sal), palos cavadores, cucharas, ollas, azadones, etcétera. Como sus hermanos de la región, también fueron pastores y en menor medida cazadores.
El patrón de asentamiento repite el modelo de diaguitas y omaguacas: por un lado el poblado (aunque en este caso con escasas viviendas) y por otro, el sitio defensivo.
Característica de la cultura atacama era la deformación craneana con fines aparentemente estéticos e inclusive las deformaciones dentarias. (Boman atestigua en un niño de siete años dos incisivos limados en vida.)
Las industrias destacadas son la alfarería (muy tosca), la metalurgia (escasa), la piedra (muy utilizada), la madera y el hueso.
Relaciones en el seno de la comunidad: Prácticamente nada sabemos acerca de la organización interna de la comunidad. Solo que es muy probable que la familia haya constituido el núcleo básico sobre el cual estaba la parcialidad, que a su vez quedaba a cargo de un cacique, en un esquema organizativo semejante al del resto de las culturas del Noroeste.
Relaciones con lo sobrenatural: En algunos poblados se han encontrado construcciones de dimensiones mucho mayor que las habitaciones, probablemente templos.
Son interesantes los hallazgos del Pucará de Rinconada, en donde fueron encontrados menhires de hasta dos metros de altura, y pequeños ídolos antropomorfos de piedra (¿amuletos?).
Es importante consignar asimismo el descubrimiento de tabletas para la absorción de alusinógenos, decoradas con figuras antropomorfas. Además de haber sido utilizada como elemento de ayuda en la adaptación del hombre a ese territorio inhóspito, es casi seguro que la practica de la absorción de alusinógenos estuviera vinculada con rituales de origen religioso.
La droga utilizada, el cebil o piptadenia, es de uso muy difundido en nuestro continente, desde el Caribe hasta el noroeste, en donde además de los atacamas la tenían incorporada los comechingones y los lules.
Los usos que se daban a esta droga eran múltiples, pero siempre encuadrados dentro de lo sagrado: los trances, las curas chamánicas, las ceremonias colectivas. En otras oportunidades y según las culturas, se la empleaba antes de las guerras para aumentar la capacidad combativa. Variedades de esta droga se conocen también entre los guaraníes y los matacos.
Como siempre, la funebria aporta elementos para la comprensión mas acabada de la cultura. Los atacamas enterraban a sus muertos en grutas naturales que eran completadas con “pircado”. El difunto era depositado con todas sus pertenencias (inclusive las tabletas de cebil).
Se practicaban seguramente sacrificios humanos. El ejemplo más claro al respecto es el hallazgo en Salinas Grandes en 1903. Se trata de un niño de alrededor 7 años, lujosamente vestido con adornos de oro y bronce. La muerte se produjo por estrangulamiento y la cuerda se encontró arrollada al pescuezo.
Relaciones con otras comunidades: La Puna, al igual que la quebrada de Humahuaca, fue un área de intenso tránsito producto del comercio pero al igual que en las dos culturas vistas precedentemente, la guerra fue el lazo de contacto con otros pueblos, si bien no alcanzó el desarrollo observado entre diaguitas y omaguacas.
Los atacamas, poseedores de numerosos rebaños de llamas, transportaban sal con fines de intercambio en las regiones aledañas. Recíprocamente este producto era cambiado por cerámicas del área diaguita y peruana así como también por nuestras ya conocidas valvas de moluscos del Pacífico a través de la Puna chilena. Indudablemente mantuvieron el contacto más cercano con los omaguacas. Soportaron además la penetración incaica y en su territorio fueron alocadas parcialidades “chichas” del área boliviana.
El conjunto cultural de la Puna, precisado como una verdadera unidad, fue lo que Bennet definió como Puna complex, con características adaptativas interesantes en un medio decididamente hostil. La lengua cunza o atacameña es diferente del quechua y del aymara, si bien ha recibido préstamos de ambos y también del araucano e, incluso, del español. Es de presumirse que todavía se hable en algún punto de nuestro territorio.
Los atacamas fueron cultivadores de maíz, papa y porotos; construyeron andenes de gran extensión y es poco probable que hayan tenido canales de irrigación.
Conservaban su alimento en grandes cantidades y como reflejote un sistema adaptativo muy elaborado quedan vestigios en el variado instrumental: hachas (para la extracción de sal), palos cavadores, cucharas, ollas, azadones, etcétera. Como sus hermanos de la región, también fueron pastores y en menor medida cazadores.
El patrón de asentamiento repite el modelo de diaguitas y omaguacas: por un lado el poblado (aunque en este caso con escasas viviendas) y por otro, el sitio defensivo.
Característica de la cultura atacama era la deformación craneana con fines aparentemente estéticos e inclusive las deformaciones dentarias. (Boman atestigua en un niño de siete años dos incisivos limados en vida.)
Las industrias destacadas son la alfarería (muy tosca), la metalurgia (escasa), la piedra (muy utilizada), la madera y el hueso.
Relaciones en el seno de la comunidad: Prácticamente nada sabemos acerca de la organización interna de la comunidad. Solo que es muy probable que la familia haya constituido el núcleo básico sobre el cual estaba la parcialidad, que a su vez quedaba a cargo de un cacique, en un esquema organizativo semejante al del resto de las culturas del Noroeste.
Relaciones con lo sobrenatural: En algunos poblados se han encontrado construcciones de dimensiones mucho mayor que las habitaciones, probablemente templos.
Son interesantes los hallazgos del Pucará de Rinconada, en donde fueron encontrados menhires de hasta dos metros de altura, y pequeños ídolos antropomorfos de piedra (¿amuletos?).
Es importante consignar asimismo el descubrimiento de tabletas para la absorción de alusinógenos, decoradas con figuras antropomorfas. Además de haber sido utilizada como elemento de ayuda en la adaptación del hombre a ese territorio inhóspito, es casi seguro que la practica de la absorción de alusinógenos estuviera vinculada con rituales de origen religioso.
La droga utilizada, el cebil o piptadenia, es de uso muy difundido en nuestro continente, desde el Caribe hasta el noroeste, en donde además de los atacamas la tenían incorporada los comechingones y los lules.
Los usos que se daban a esta droga eran múltiples, pero siempre encuadrados dentro de lo sagrado: los trances, las curas chamánicas, las ceremonias colectivas. En otras oportunidades y según las culturas, se la empleaba antes de las guerras para aumentar la capacidad combativa. Variedades de esta droga se conocen también entre los guaraníes y los matacos.
Como siempre, la funebria aporta elementos para la comprensión mas acabada de la cultura. Los atacamas enterraban a sus muertos en grutas naturales que eran completadas con “pircado”. El difunto era depositado con todas sus pertenencias (inclusive las tabletas de cebil).
Se practicaban seguramente sacrificios humanos. El ejemplo más claro al respecto es el hallazgo en Salinas Grandes en 1903. Se trata de un niño de alrededor 7 años, lujosamente vestido con adornos de oro y bronce. La muerte se produjo por estrangulamiento y la cuerda se encontró arrollada al pescuezo.
Relaciones con otras comunidades: La Puna, al igual que la quebrada de Humahuaca, fue un área de intenso tránsito producto del comercio pero al igual que en las dos culturas vistas precedentemente, la guerra fue el lazo de contacto con otros pueblos, si bien no alcanzó el desarrollo observado entre diaguitas y omaguacas.
Los atacamas, poseedores de numerosos rebaños de llamas, transportaban sal con fines de intercambio en las regiones aledañas. Recíprocamente este producto era cambiado por cerámicas del área diaguita y peruana así como también por nuestras ya conocidas valvas de moluscos del Pacífico a través de la Puna chilena. Indudablemente mantuvieron el contacto más cercano con los omaguacas. Soportaron además la penetración incaica y en su territorio fueron alocadas parcialidades “chichas” del área boliviana.
Omaguaca

Omaguaca
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Miembro del pueblo indígena que habitaba la actual zona de Tilcara y Humahuaca, en la provincia de Jujuy en la Argentina, coincidiendo principalmente con la Quebrada de Humahuaca. En el periodo prehispánico la región umawaca u omaguaca, comprendía la vasta zona de los afluentes y ríos de las cuencas de los ríos: Grande, Lavayen, San Francisco (Jujuy); Zenta, Iruya, Lipeo, Bermejo (Salta); río Tarija y Bermejo en el departamento de Tarija en Bolivia y coincidía con la denominada Cultura Humahuaca. Como la zona era de paso de caravanas y migraciones, recibieron todo tipo de influencias, incluyendo la del Imperio Inca que se asentó en sus ciudades. Por ello todo lo que ha llegado de ellos hasta nuestros días está fuertemente influenciado por la cultura de ese imperio.1
Los omaguacas o humahuacas integraban una confederación de etnias dedicadas a la agricultura (principalmente del maíz), con un gran desarrollo del tejido y la alfarería. Fundían metales como el bronce, con el que hacían armas y otros instrumentos. Construían andenes de cultivos a la manera incaica, ya que la región que habitaban era de suelo pedregoso.
Domesticaban las llamas. Sus viviendas, de forma cuadrangular, eran construidas con piedras y techadas con paja y barro.
Entre muchas otras, pertenecían a la confederación diversas parcialidades, como las de los humahuacas propiamente dichos, los uquías, los purmamarcas, los tilcaras, los tumbayas, los tilianes, los yalas, los yavis, los chuyes, los quilatas, los casabindos y los argamasas.
El sector norte de los omaguacas colindaba con la parcialidad atacameña de los lípes, al oeste también colindaban con los atacameños, el sector sur era un área de transición en la cual se encontraban parcialidades como las de los jujuyes, ocloyas y pulares que se incluían netamente en el conjunto diaguita, en este sentido los omaguacas han sido diferenciados parcialmente de los diaguitas por poseer una conjunción cultural (y genética) con poblaciones atacameñas e incluso arawak como la de los hoy llamados chané y quizás remotamente huárpida como la de los tomatas.
El más famoso de los jefes omaguacas, fue Viltipoco, cacique de Tilcara y Purmamarca, un valiente guerrero que hizo frente a los españoles.
Los yufis (y también los hutangeros) fueron grupos de chichas que se rebelaron contra el jefe de la tribu (tambuka) y fueron a vivir en las llanuras, lejos de su dominio. Los malones y las fieras diezmaron a estos grupos escindidos y acabaron con ellos.
A la llegada de los españoles, en la quebrada de Humahuaca se hallaban también algunos núcleos de mitimaes, parcialidades de los chichas de Bolivia tales como los churumatas, paypayas, y otros, que sirvieron como barrera de contención contra los chiriguanos. A su vez, esos grupos mitimaes sirvieron como vía de penetración de la lengua quechua.
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